Para ordenar la producción: cada pedido, de la venta a la entrega.
- Pedidos con la lista de cada persona
- Ficha técnica
- Tablero y tareas
- Clientes y seguimiento para el cliente
- Panel, avisos y notificaciones
Tu empresa textil en un solo lugar: pedidos, producción, ventas y plata, a la vista de todo el equipo.
Sin formulario: escribís por WhatsApp y arreglamos un horario.
Cargás el pedido una vez y toda la empresa se entera. El día rinde más cuando los papeles salen solos y no hay que ir a buscar la versión buena a cuatro lugares distintos.
Si armás las tizadas en Illustrator, del mismo pedido bajás el archivo con los talles y las cantidades para nuestro generador.
Lo carga cualquiera en un minuto y sale listo para producir. El talle que escribiste es el mismo que va a leer el que corta.
El problema no es el tiempo que lleva. Es que el error no aparece cuando se comete: aparece en la mesa de corte, con la tela ya extendida. Ahí es tela perdida, una entrega que se corre y un cliente al que hay que llamar.
Con Fabricantex, estos dos salieron de un pedido real. No se escribió ninguno a mano:
Son la salida de la app, no un dibujo: bajate la ficha completa en PDF y mirala de cerca.
No competimos contra otro software: competimos contra las planillas, el excel, el cuaderno y el grupo de WhatsApp. Estos son los momentos del día que cambian.
Queda en el WhatsApp. Si nadie se acuerda, se enfría.
Se escribe tres veces: planilla, ficha y tizada.
Se copia del WhatsApp a mano, uno por uno.
A mano cada vez, con tachones y dos versiones dando vuelta.
Preguntando por WhatsApp y esperando.
Te enterás cuando llama el cliente.
A fin de mes, si alguien se sienta a sumarlo.
Queda anotado, con la fecha del próximo paso.
Una vez, y de ahí sale todo lo demás.
Se pega entera y queda cargada.
Sale en PDF del pedido, siempre la última.
El tablero dice la etapa, quién lo tiene y hace cuántos días.
La app avisa a los días, antes de que pregunte.
Mientras el pedido está en la mesa.
¿Y contra otro software del rubro? La mayoría termina cuando cerrás la venta. Nosotros empezamos ahí.
Cuánto te dejó cada pedido, qué hay en el depósito, quién tiene qué y a quién le debés. No hace facturación: hace lo que va del presupuesto a la entrega, y eso lo hace completo.
Sabés lo que te dejó cada pedido mientras todavía está en la mesa. No en marzo del año que viene.
A cada costurera y a cada taller, con lo pagado y lo que falta. Se termina la planilla aparte.
Abre la app y ve lo suyo, con su fecha. Dejás de repartir trabajo por WhatsApp.
Cuando un pedido llega a tu etapa te avisa, también en el celular. Nadie tiene que acordarse de avisarte.
El saldo es la suma de lo que entró y salió, no un número retocado. Te avisa cuando hay que reponer.
Si un día te vas, te los llevás vos: un botón te baja todo en planillas que abre Excel. Sin pedirlo y sin avisar.
Tus pedidos, tus clientes y tus precios son tuyos. La regla no vive en la pantalla, vive en la base, así que da igual por dónde intenten entrar.
El 7 de agosto de 2026 auditamos la base con 21 intentos de leer datos ajenos: sin cuenta, como empleado sin permiso y como administrador de otra empresa. Los 21 rebotaron.
Cada consulta se filtra por tu empresa abajo de todo, antes de que ninguna pantalla vea nada.
Una cuenta nueva solo cae adentro de tu empresa si alguien de tu empresa invitó ese mail.
La plata, los pagos y el equipo los ve solo quien vos digas; el resto ve su trabajo.
Todo lo que va de tu compu al servidor viaja cifrado, igual que en el homebanking.
Lo único que se ve desde afuera es el seguimiento del pedido, y solo si vos lo encendés. Muestra en qué etapa va y con qué fecha, y nada más. Viene apagado.
No importa cuántos son. Importa que cada prenda lleve su nombre, su número y su talle. Y decir para quién no es ahorra reuniones que no iban a cerrar.
La parte que frena a todo el mundo es cargar la moldería, las telas y los estampados. Esa la hacemos nosotros, con vos al lado, en una tarde.
Me contás qué hacés y te muestro la app con un pedido tuyo cargado. Si no te sirve, te lo digo yo.
Tu moldería, tus telas, tus estampados y tu texto de costura. Quedan cargados una vez y no se tocan más.
Lo cargás vos, con nosotros al lado, y bajás la ficha. De ahí en adelante ya sabés.
Sin permanencia. Cambiás de plan cuando quieras.
Para ordenar la producción: cada pedido, de la venta a la entrega.
Además de producir: vender, comprar insumos, pagarle a los talleres y saber cuánto ganás.
Cada usuario extra suma US$6 por mes. Ver la comparación completa
Sin formulario y sin vendedor. Me escribís, arreglamos un horario y traés un pedido de los tuyos. Si no te sirve, te lo digo yo.
Fabricantex se construyó adentro de un taller de indumentaria deportiva. No es una demo: es el sistema con el que Argen produce hoy. Somos nuevos y lo decimos; lo que no es nuevo es el problema.